miércoles, 16 de mayo de 2012

EL ESFUERZO SIN ESFUERZO EN LA PRÁCTICA DE ASANAS

En la sección tres de los sutras referentes a las Asanas en el capítulo Sadhana Pada (2.46-48) de los Yoga Sutras, Patañjali dice:  "Pratyatna saithilya ananta samapatthibhyam" (Se logra la perfección en asana cuando el esfuerzo al realizarla se torna no-esfuerzo y se alcanza el ser infinito interior”) (YS 2.47). –B.K.S. Iyengar.

 El tema que quiero tratar en este artículo es cómo conseguir el no-esfuerzo en posturas que representan un reto físico como son Virabhadrasana III o Kapotasana y qué significa esto.

Podéis dudar que este esfuerzo sin esfuerzo es posible dada la exigencia física de muchas asanas (o de la mayor parte de ellas). Pero solo tenéis que mirar a B.K.S. Iyengar permanecer en Dwipada viparita Dandasana o Kapotasana durante cinco, diez, quince minutos o más y observar (o para ser más exacto, experimentar) la calidad del no-esfuerzo en la postura durante ese tiempo y entender que el no-esfuerzo no solamente es posible, sino que al menos para Guruji, este estado de no-esfuerzo en asanas difíciles es una realidad.

Antes de profundizar en la materia, quiero contaros una anécdota de mi vida que documenta las investigaciones sobre lo que hoy voy a decir en este artículo. El descubrimiento fue el siguiente: hace cinco años, mi presión arterial alcanzó niveles de 140/90 que preocuparon mi médico. A pesar de que estos niveles no son alarmantes, mi médico opinaba que tenía que medicarme para bajar la presión arterial a niveles normales antes de que subiera más o causara una tensión prolongada en mi sistema cardiovascular.  Soy reacio a tomar medicación por diferentes motivos y aunque entiendo que a veces es absolutamente necesario, ésta no parecía ser una de ellas, al menos no de momento. Además, soy un profesor de yoga que utiliza su práctica para desentramar los retos de la vida y sentí la necesidad de usar mis conocimientos para trabajar con mi estado.
Empecé probando las secuencias de Asanas y Pranayama recomendadas para la hipertensión. Me controlé obsesivamente la tensión con un aparato convencional. Me tomaba la tensión  antes y después del pranayama, en diferentes momentos, antes y después de las asanas y varias veces durante el día. Parecía que estaba un poco  loco pero fue una experiencia interesante. Las secuencias recomendadas no me funcionaron; de hecho, parecían aumentar mi estado de tensión. Lo que sí me funcionó (mi presión sanguínea está ahora en 120/80) fue el estar muy atento a mis órganos de los sentidos y a varias partes de mi cabeza y cuello (sienes, garganta, etc.) en la práctica de Asanas, y especialmente en Pranayama. Tuve que desarrollar una actitud de no-esfuerzo en mi práctica antes de que empezara a bajar mi tensión sanguínea.
Este ensayo no lo escribo para dar detalles de mi aventura con mi presión arterial, pero la exploración del no-esfuerzo en la práctica es lo que me ha ayudado a entender lo poco que he logrado hacer acerca del esfuerzo-sin-esfuerzo y de la perfección de las Asanas según los comentarios de Patañjali y de Guruji. En cambio, sí da lugar a los comentarios que siguen.
A excepción de las asanas en las que el cuerpo está completamente soportado, como Savasana, Supta Baddha Konasana, Viparita Karani, y similares, todas las demás posturas requieren un esfuerzo físico. Hasta las Asanas más sencillas requieren alguna acción muscular para efectuarlas y mantenerlas.


Las posturas sentadas como Svastikasana y Virasana son las que requieren menos energía, pero incluso éstas necesitan un esfuerzo muscular para mantener la columna equilibrada y erguida. Supongamos que este esfuerzo-sin-esfuerzo no significa “no-esfuerzo”. Entonces, estamos hablando de un nivel determinado de esfuerzo. ¿Cómo podemos construir una postura, incluso una asana avanzada, con el mínimo esfuerzo posible?
El primer paso para desarrollar el esfuerzo-sin-esfuerzo es aprender. ¿Os acordáis lo agotador que era aprender a conducir? Toda vuestra concentración estaba en los pedales, en el volante, en mirar el camino para no chocar con algo. ¿Os acordáis cuando estábais aprendiendo a hacer Utthita Trikonasana? Tantas cosas en que pensar y hacer al mismo tiempo. Bien, practicásteis y aprendísteis. Oí a Guruji refiriéndose a esto como "donkey work". El trabajo de los burros está intrínsecamente lleno de esfuerzo.
Después de un tiempo, el trabajo del burro se transforma en “trabajo de mula”. Las mulas son más inteligentes que los burros. Responden a órdenes verbales y producen más. El practicante haciendo trabajo de mula capta las instrucciones, su cuerpo responde más rápido, con menos movimientos raros y con menos desgaste de energía. Hace menos esfuerzos y logra un mayor efecto.
A través de la persistencia y la devoción, la práctica de los estudiantes evoluciona a “trabajo de caballo”. En este momento, ya han adquirido mayor sensibilidad, inteligencia y refinamiento. Observad cómo se mueve un caballo y comparad sus movimientos con los de una mula o de un burro. El caballo se mueve mucho más rápido y en cambio sus movimientos parecen más fáciles, fluidos y elegantes pero sin esfuerzo.
Como sabéis, uno de los beneficios de una práctica continuada es que cuanto más tiempo y más a menudo se practica , más habilidoso se vuelve uno. Y cuando se actúa hábilmente se requiere mucho menos esfuerzo para realizar la misma tarea que antes era agotadora. Ahora que ya habéis aprendido a conducir vuestro coche (más o menos), podéis conducir, comeros una barrita de cereales, sintonizar la radio, leer un letrero de la carretera o hablar con el acompañante al mismo tiempo, normalmente sin  chocar y sin haceros añicos. El no-esfuerzo se adquiere entonces como resultado del aprendizaje.
Otro aspecto importante para encontrar el esfuerzo-sin-esfuerzo es la intención (sankalpa). ¿Por qué practicáis asanas? Si es principalmente para fortaleceros, para volveros más flexibles, y para desarrollar resistencia, vuestro objetivo es principalmente físico, entonces el esfuerzo en la práctica diferirá de si la intención al hacer las asanas es llevar el cuerpo y la mente a un estado sosegado de equilibrio. Podéis convertiros en virtuosos de las posturas más difíciles y esforzaros en hacerlas. Para el ojo no entrenado vuestras posturas parecerán espectaculares pero estarán muy lejos de la perfección como la define Patañjali. Si no tenéis interés en alcanzar el no-esfuerzo, si no es lo que estáis buscando, entonces es poco probable que el esfuerzo-sin-esfuerzo llegue.
Una vez entendido esto, se ha de tener en cuenta que cada práctica no necesita o debe de encauzarse hacia el esfuerzo-sin-esfuerzo. A veces estáis tratando de aprender algo nuevo: una nueva postura o una nueva acción en la postura. En este caso os estaréis esforzando para aprender lo que estáis tratando de aprender. Cometeréis errores y tendréis que repetirla una y otra vez. Aunque fueráis practicantes maduros, en esta práctica estaréis retornando al trabajo de burro. La perfección no es la solución.



El elemento más importante en tu búsqueda del esfuerzo-sin-esfuerzo es desarrollar una mente calmada y receptiva. Esto puede llegar solo cuando hayas experimentado el trabajo de burro, de mula y de caballo y hayas decidido que el esfuerzo-sin-esfuerzo es el objetivo de tu práctica. Mientras estés aprendiendo la bio-mecánica de un asana y tratando de conseguir las habilidades físicas necesarias, será difícil lograr la mente reflexiva indispensable para el esfuerzo-sin-esfuerzo. Estarás centrado en “el hacer”. El hacer conlleva un esfuerzo. Alguien preguntó una vez al famoso yogui Swami Satchidananda si, siendo un yogi, era también un Hindú. Movió ligeramente la cabeza, parpadeó, y dijo, “Soy el que no hace”. Solo eso. Para que tus esfuerzos disminuyan, debes volverte habilidoso y deliberado en el hacer, de otra manera, lo burdo de tu hacer perturbará tu mente. Par ir del hacer al deshacer tienes que llegar a estar tranquilo, receptivo, y reflexivo en cuerpo y mente.
Durante una de sus disertaciones acerca de la mente reflexiva, Prashant Iyengar ha comparado la mente con un estanque o un lago. Dice: “La tierra tiene que aquietarse y es solo entonces cuando se obtienen reflejos. De esta manera, la mente ha de estar tranquila como un lago, así obtendrás el reflejo… Si estás constantemente provocando ondas y olas en tu mente, no puede haber ninguna posibilidad de reflejo”.
Los ajustes necesarios para crear una mente reflexiva y reducir el esfuerzo tienen lugar en niveles diferentes. Un nivel familiar para todos los que practicamos Yoga IYENGAR es el nivel que involucra la alineación. La alineación es importante por muchas razones (seguridad, eficiencia bio-mecánica, estética) pero es crucial en facilitar el libre flujo de energía en el cuerpo. La desalineación crea resistencia, la resistencia impide el flujo de energía. Entonces se necesita un esfuerzo mayor para trascender la resistencia producida por la desalineación. Cuando el cuerpo se alinea correctamente, las células del cuerpo funcionan en harmonía. El funcionamiento harmonioso produce soltura en el cuerpo y serenidad en la mente. Así, cuerpo y mente logran más fácilmente un estado reflexivo.
Para el principiante, la alineación conlleva esfuerzo, trabajo de burro. Está aprendiendo qué acciones ha de llevar a cabo para lograr una alineación correcta  en las posturas. No se preocupa por el esfuerzo-sin-esfuerzo, simplemente está tratando de lograr la alineación correcta. En el momento en que deja de pensar en elevar las rótulas, éstas bajan. No está permiendo que se dé un reflejo, tiene que seguir pensando y tiene que continuar haciendo.


Para el practicante maduro, el trabajo está hecho. Sus rótulas se mantienen elevadas. Debido a que es capaz de mantener un estado mental reflexivo, el momento en que sus rótulas bajan es como una puiedra lanzada al tranquilo lago de su mente. No piensa, “Oh, mis rótulas han bajado, tengo que elevarlas.”.Las células de su cuerpo perciben el cambio y realiza el ajuste intuitivamente. En esta etapa, la alineación y los ajustes no pasan por el cerebro, pues esto perturbaría el estado reflexivo y crearía esfuerzo. La desalineación es el hacer y el ajuste intuitivo y reflexivo es el deshacer.
Todo este proceso sucede también con la respiración. Una manera de llevar la mente a un estado de mayor tranquilidad es manteniendo la consciencia en la respiración. Es también una forma de monitorear y ajustar el esfuerzo que estás haciendo en tu práctica. Los principiantes frecuentemente no saben cuando están colapsando la respiración. Han de aprender a observar la respiración como parte de la ejecución de la asana. Asumiendo que no existen problemas respiratorios, la respiración debe de ser tan suave, firme y fácil como sea posible; en otras palabras, sin esfuerzo. Ciertamente diferentes posturas implican diferentes exigencias en la respiración. La respiración en Marichyasana III será intrínsecamente más difícil que en Bharadvajasana II. La respiración cambiará en el contexto de cualquier asana, dependiendo de cuanto esfuerzo estéis haciendo. En el momento de ajustar la postura, sed conscientes del efecto de los ajustes en la calidad de la respiración. Poned atención eparticularmente en el diafragma y creas tanta suavidad y espacio como sea posible. Si encontrarais dificultades en la respiración  o necesitais respirar por la boca, estáis muy lejos de lograr el esfuerzo-sin-esfuerzo. Cuando los ajustes lleven vuestra respiración a un ritmo fácil y suave, encontraréis que el cuerpo se libera de algunos esfuerzos y la mente se moverá hacia un estado más reflexivo; se volverá más clara y calma.
Este proceso es incluso más relevante en la práctica del Pranayama. Al enfocar la atención directa y principalmente en la respiración, la mente pasa de un estado reflexivo a un nivel más sutil. Una de las razones por las que los practicantes de Yoga Iyengar nos iniciamos haciendo Pranayama en Savasana es para permitir la calma y relajación del cuerpo y crear las condiciones para una mente receptiva que son esenciales para el Pranayama.


Una vez que se han alineado y relajado los músculos del cuerpo y la mente está en un estado receptivo, se ha de prestar atención a los órganos de los sentidos. Los ojos, oídos, lengua, piel, incluso el estado de las membranas mucosas en la nariz y de los senos nasales tienen que llevarse a un estado de gran sensibilidad. He descubierto que es más fácil hacer esto en Pranayama que en Asana. La quietud relativa del cuerpo en Pranayama nos conduce a poder observar los órganos de los sentidos de una manera muy sutil. Cuando os habéis sensibilizado en Pranayama, esta sensibilidad se puede llevar a la práctica de Asanas.
Del mismo modo que se relajan los músculos, la relajación de los órganos de los sentidos es una cuestión de práctica. Dirigid voluntariamente vuestra atención a cada uno de los órganos de los sentidos, soltad el control y las tensiones permitid que se aquieten. La mente receptiva percibe la tensión (esfuerzo) y envía el mensaje de soltarla. Los profesores lo hacemos también con nuestros alumnos cada vez que les enseñamos Savasana. Sin embargo, una vez que habéis conseguido la habilidad de lograr una completa pasividad en los órganos de los sentidos, la mente pasa de receptiva a reflexiva. Este mínimo cambio (que en un estado pasivo implica un esfuerzo) en la tensión en los globos oculares altera la calma reflexiva de la mente y requiere de una respuesta inmediata de relajación de los ojos que no pasa por la mente.
Experimentando el esfuerzo-sin-esfuerzo en la práctica del Pranayama en posición supina, os podéis acercar al desarrollo del estado reflexivo de la mente durante el Pranayama sentados (mucho más exigente). Y aunque Pranayama sigue a Asana en el camino de los ocho pétalos del yoga, la cualidad del no esfuerzo desarrollada en la práctica del Pranayama en postura sentada lleva a mejorar la práctica de Asana. Entonces, al llegar al minuto catorce en Dwipada Viparita Dandasana, la mente reflexiva se mantiene exquisitamente sensibilizada a las ondas más sutiles que crea el cuerpo y observa como la naturaleza reflexiva de las células del cuerpo las obliga a  efectuar un cambio sutil para realinearse y eliminar el esfuerzo no intencionado e innecesario que las perturba.
De alguna manera he estado hablando acerca de como “hacer” el proceso de deshacer, lo cual puede parecer paradójico. (He sido acusado de cosas peores). La frase esfuerzo-sin-esfuerzo es en sí misma paradójica. ¿Cómo se realiza un esfuerzo sin esfuerzo? Puede ser útil aclararlo mediante una adivinanza conceptual del esfuerzo-sin-esfuerzo observando la relación de abhyasa y vairagya.
Abhyasa se traduce  habitualmente como “esfuerzo”. Se refiere al hacer. Y vairagya muy a menudo se traduce como “desapego” u “objetividad”. Se trata de deshacer. Así como Pranayama va después de Asanas, vairagya va después de abhyasa. Así como el Pranayama puede inspirar y refinar las Asanas, vairagya puede y de hecho debe, aportar color a abhyasa de manera que cada uno tiene la imprenta del otro. Podéis practicar para llegar a tocar vuestra cabeza con los pies en Kapotasana (abhyasa), pero deberíais desapegaros de la idea de llegar a la postura final cuando vuestro sacro avisa que todavía no está a punto para llegar tan a fondo (vairagya).

Como dice Guruji, abhyasa y vairagya son las dos alas del águila de la sadhana que nos conduce por las colinas y de los valles de las fluctuaciones de la mente hacia la morada del yoga en la cual podemos ser en cada momento, nuestro verdadero Ser, indivisible y completo. En este punto, prayatna shaitilya ananta samapatthibhyam nos ha llevado a dvandvah anabhighatah (II:48), donde hemos trascendido la dualidad, donde abhyasa y vairagya, lo interior y lo exterior, el esfuerzo y el no esfuerzo, el hacedor y el actor se desvanecen.
Entonces ese momento, ya no es una cuestión de más esfuerzo o menos esfuerzo, o incluso de esfuerzo-sin-esfuerzo. Por tanto, cuando Guruji permanece en una intensa extensión de columna, ese momento parece una eternidad, y solo en ese momento es el asana, el presente infinito. Sin esfuerzo, simplemente se es.

ARTÍCULO ESCRITO POR John Schumacher, fundador y director del Unity Woods Yoga Center
TRADUCCIÓN: Agnès Pérez.



domingo, 1 de abril de 2012

Entrevista con B.K.S. Iyengar hecha por Patxi Lizardi y Jordi Marti en el año de 1992.




El método de yoga  que B.K.S. Iyengar ha desarrollado se practica en todo el mundo por personas de todas las edades y profesiones. Sus características son: precisión, intensidad y dinamismo. El mismo creador nos explica en qué consiste su método al que ha dedicado toda una vida de intensa práctica e investigación. Desde estas líneas le agradecemos el tiempo que nos dedicó dentro de su apretada jornada de trabajo. Os ofrecemos el fruto de aquellas apasionantes horas de conversación.

El método de yoga de IYENGAR se caracteriza básicamente por tres puntos:

Precisión. La gran cantidad de detalles técnicos que progresivamente se incorporan a los asanas y el pranayama (posturas y técnicas de respiración) es una de las grandes aportaciones de B.K.S. IYENGAR al yoga. Esta definición de cómo participa cada parte del cuerpo en los asanas es la que crea los alineamientos y simetrías y una postura correcta y exacta.

Intensidad. Intensidad no significa violencia, dureza o agresividad. En este método, la intensidad y la precisión van siempre unidas, permitiendo una práctica intensa con todas las garantías. De esta manera se consigue la máxima eficacia en el mínimo tiempo.

Dinamismo. El dinamismo se encuentra presente en todos los aspectos del método de yoga Iyengar: durante la postura, se realizan todos los detalles sin dejar que la inercia o la pasividad se instalen.

Estas tres cualidades potencian la rápida evolución personal del practicante, dan la profundidad y la amplitud de percepción, la conexión de la mente con todas las partes del cuerpo y potencian la relajación desde la superficie hasta las capas más profundas. Desarrollan lo que B.K.S. IYENGAR llama "la inteligencia de las células".

El yoga practicado así desarrolla la conexión entre la acción intensa del cuerpo y la conciencia intensa de esa acción, lo que constituye el punto de partida del camino interior hacia el desarrollo espiritual.


¿Qué es el Yoga?

El Yoga nos conduce a experimentar la esencia profunda y eterna del ser humano mediante la salud del cuerpo, la claridad de la mente y el crecimiento de la inteligencia. La persona experimenta la alegría pura sin coloraciones.

El yoga es, pues, una ciencia, una filosofía y un arte que potencia una perfecta salud física y desarrolla la mente para poder dar respuesta a todos los contratiempos de la vida. Desarrolla la sensibilidad de la inteligencia para que el pensamiento sea claro, directo, preciso, a fin de mantener el cerebro sin oscilaciones.

Yoga significa yugo, es decir, unir, juntar. En este sentido, une el cuerpo con la mente y la mente y el cuerpo con el alma. Esto es Yoga.



En la actualidad usted está escribiendo un nuevo libro sobre los “Yoga Sutras” de PATAÑJALI (1), del que se define como un seguidor. ¿Podría explicar en qué consisten los ocho pilares del yoga de PATAÑJALI?

PATAÑJALI no fue el introductor del yoga. En el primer sutra explica que reúne y codifica la práctica tradicional que hasta entonces se encontraba diseminada. En sus Yoga Sutras, expone los medios utilizados tradicionalmente para comprender las mutaciones de la conciencia. Para poder entender el yoga, estos ocho aspectos de PATAÑJALI se han de dividir en tres partes:

Yama y Niyama, que no eran algo nuevo, pues ya existían desde tiempos inmemoriales, fueron introducidos en el campo del yoga y explicados en detalle por PATAÑJALI para mostrar la profundidad de la vida ética y para ayudar al crecimiento del individuo. Así se constituyen las bases inalterables, permanentes, sobre los cuales podemos construir los siguientes pasos en la evolución de nuestro Ser. Pero si vuestra vivencia consiste exclusivamente en estos dos aspectos, la evolución no se producirá.

Para evolucionar uno mismo física, mental, intelectual y espiritualmente, los tres aspectos del yoga que vienen a continuación son Asana, Pranayama y Pratyahara. Estas tres son etapas progresivas del yoga, que han sido dadas como un proceso hacia la transformación del Alma hacia la más alta sensibilidad. Así pues, Asana, Pranayama y Pratyahara son presentados aquí para edificar el cuerpo, la mente y el alma a partir de los pilares que son Yama y Niyama.

Después, los tres últimos aspectos. Dharana, Dhyana y Samadhi son, como yo digo, los efectos del yoga. Cuando trabajáis, cobráis un salario, ¿no? Vosotros mismos cuando ensenáis yoga, cobráis, ¿no? Así como cuando hacéis un trabajo su efecto se os presenta bajo la forma de salario, cuando seguís los cinco aspectos del yoga antes mencionados el salario son las mismas propiedades del yoga. Esto es lo que se llama “Yoga Svarupa”, que no es realmente una práctica.


Sus libros Luz sobre el Yoga y Light on Pranayama (2) (traducción en preparación) son la referencia internacional para la práctica de los asanas y las técnicas de respiración, pero aún hoy hay gente que cree que su yoga es totalmente físico. ¿Cuál es el lugar que las posturas y el pranayama ocupan en su enseñanza?

Amigos míos, ¿es posible para alguien delimitar exactamente hasta dónde llega el cuerpo y empieza la mente y dónde acaba la mente y empieza el espíritu? Si alguien pudiera hacerlo entendería que dijera eso. Pero si no, no tienen razón para crear divisiones en el yoga quienes no tengo inconveniente en calificar de practicantes superficiales. ¿Quién está más cualificado para saber si lo que hago es físico, mental o espiritual? ¿Yo, como practicante de yoga, o son los demás quienes saben lo que experimento? ¿Han entrado en  mi corazón y en mi cerebro para medir mi vibrante acción, física o mental, para decir que es físico?

Supongamos que estáis leyendo un libro de filosofía: el contenido es espiritual, pero ¿os ha sido explicado bajo forma física o sin ninguna forma? El escritor ha tenido que usar papel, un bolígrafo… ¿Esto es físico o no? ¿Se puede expresar esa espiritualidad sin medios físicos?

El yoga, tal como he dicho en la primera pregunta, es la divina unión entre el cuerpo y la mente. La práctica de los asanas no es más que la unión divina entre mi cuerpo y mi mente y entre mi mente y mi cuerpo. Está en un error aquel que dice que practica un sadhana espiritual y que el de IYENGAR es un sadhana físico. El cuerpo es el vehículo del alma. Mantener un cuerpo sano para que la mente pueda moverse en él sin interferencias, ¿es esto físico o es crear el camino para que mi conciencia o mi Ser se mueva libremente dentro de mi cuerpo sin abstracciones? Yo lo hago y así puedo ver mi cuerpo interno perfectamente.

Si miras hacia tu cuerpo es físico, pero si miras una vela es espiritual. ¿Qué es una vela, física o espiritual? ¿Cuál es la diferencia entre una persona que dice “mira una vela” (3) y alguien como yo que dice “mira tu dedo”? ¿Qué es superior, una vela o tu dedo? Si ves un defecto en el dedo, lo corriges. Si la llama oscila, tú también. ¿Es eso espiritual? Eso es fluctuar. En cambio, tú eres quien mueve el dedo ¿qué es superior?

Los asanas y el pranayama ayudan a “descorrer el velo” para que el intelecto pueda ver claramente. Son los medios que ayudan en el progreso de cada individuo hacia la evolución. Por lo tanto, el cuerpo es la expresión del espíritu interno, los asanas son la expresión del alma. En los Upanishads ya se menciona: “Aquel que domina los asanas domina los tres mundos”.



En sus clases habla a menudo de conceptos tales como memoria o conciencia celular, alineamiento, integración cuerpo-mente. ¿Podría explicar su significado?

Es muy interesante observar que enfermedades como el sida han abierto los ojos a los científicos del mundo entero. Han llegado a la conclusión de que las células tienen su propia inteligencia, su propia memoria independiente del dictado del cerebro. PATAÑJALI explicó hace 2.500 años la manera de mantener las células con salud aumentando la afluencia de sangre en la zona en cuestión. Así se potencia la memoria de las células y a través de ella el sistema por sí mismo puede transformar la enfermedad.

Practicando yoga alineas el cuerpo interno con el externo. Cuando van paralelos hay comunicación entre uno y otro y te envían mensajes diciendo qué y cuánto hacer o no hacer.

Pero a lo que PATAÑJALI se refiere es a alinear la conciencia con las células del cuerpo. Es nuestra inteligencia la que corre paralela al cuerpo. Esto es muy difícil de entender intelectualmente. Por ejemplo, vosotros sois practicantes de yoga, levantad los brazos en Virabhadrasana 1 –levantar verticalmente los brazos rectos y paralelos entre sí y estirarlos con las palmas de las manos mirándose-. Sentid la inteligencia en el lado derecho y en el izquierdo. ¿Cuál de los dos está generando más energía? –Lo que al principio nos parecía un estiramiento homogéneo de los dos brazos, al cabo de unos instantes empezó a cambiar a medida que la percepción se afinaba- ¿Hay alineamiento entre derecha e izquierda? ¿Qué brazo es activo? ¿Cuál es sensitivo? En un lado de la piel las células son sensitivas, mientras que en el otro no lo son tanto, ¿no es así? Ahora, cuando os digo: estirad e intentad crear el alineamiento, cread la misma sensación en los dos brazos, sin ninguna desviación, ¿podéis conseguirlo? –Todo nuestro empeño estaba en ello. Al cabo de un tiempo empezábamos a sentir cansancio en los brazos producido por el mantenimiento de la posición con la máxima intensidad. Estirándolos aún más, el cansancio disminuyó y apareció un tacto especial en las manos: una sensación de frescor en la punta de los dedos.- ¿Qué es lo que se está estirando, el cuerpo o la inteligencia dentro de vuestros brazos? –Ambos.- Vuestra mente se dirige hacia arriba, ¿y vuestra inteligencia, se extiende más lejos o no? Toca la frontera, ¿no es así? Observad de nuevo si vuestra inteligencia llega al extremo, a la piel de la punta de los dedos. –Sí, pero los brazos volvían a estar cansados.- La inteligencia llega a la punta de los dedos, de acuerdo. Pero ¿en ambas manos igual o hay una más ligera que la otra? –En aquel momento nos dimos cuenta de que la atención se había ido detrás del hilo de los pensamientos. Manteníamos los brazos estirados, pero casi mecánicamente y de nuevo habíamos perdido parte de la intensidad del estiramiento y la experiencia de igualdad entre los dos lados. Traspasando el cansancio, restiramos los dos brazos a la vez y la percepción volvió a las puntas de los dedos.- Hay diferencia ¿no? Por lo tanto tenéis que luchar. ¿Es pues una práctica espiritual o física? ¿Estáis simplemente tocando la piel o es vuestra alma la que se mueve por dentro? ¿Es la mente la que está orientándose o simplemente los dedos? Esto se llama experiencia práctica. Con la práctica de los asanas, a través de vuestra propia experiencia, sabéis que no es simplemente un ejercicio físico. Es el alineamiento de la inteligencia dentro del cuerpo. Sí, en cambio, pasáis varias horas leyendo es solamente la mente la que está activa, ¿entendéis ahora? Os he hecho levantar los brazos y mantenerlos estirados para experimentar el cultivo de la mente y no sólo el cuerpo. El cuerpo es el instrumento para el cultivo de la mente. Esto se llama asana. –Finalmente, sonriendo nos dijo-: Bajad los brazos… Y ¡Volved a subir los brazos! ¿Qué es lo que vuestro cuerpo os dice? Que los brazos quieren bajar ¿no es así? ¿Qué es lo que vosotros hacéis? ¿La mente los deja bajar o por el contrario está aumentando ahí la conciencia? –Algo empezaba a cambiar: ya no pensábamos en bajar los brazos y la firmeza en la intensidad del estiramiento se había igualado, la percepción era más directa y la capacidad de seguir los detalles que él nos iba diciendo había aumentado.- ¿Levantáis los brazos con la mente o con la conciencia? –Primero con la mente, pero después…- ¡Ah! Un  poco más tarde… ¿Qué pasa? ¿Dónde está la mente al cabo de un momento? ¿Dónde la voluntad? –La mente se cansa y entonces hay otra fuerza…- ¡Exacto! Ahí está el espíritu. Ésta es la vía espiritual de practicar. ¿Veis ahora de qué manera el espíritu está implicado?

Bajad los brazos. Esta es la razón sencilla y clara por la que quien no practica el yoga tal y como yo lo enseño, no tiene derecho ni razón al decir que B.K.S. IYENGAR enseña sólo yoga físico. Simplemente no lo conoce.


 


Siempre sorprende la cantidad y profundidad de conocimientos que se manifiestan en su enseñanza sobre las conexiones internas, la correspondencia entre los nervios, los músculos, huesos, cartílagos, tendones en el cuerpo humano vivo. ¿De dónde ha salido tanto conocimiento que se encuentra en los libros?

Es una pregunta muy difícil de responder. Si me lo hubieran preguntado hace 50 años hubiera tenido que decir que estaba moviendo mis extremidades y no hubiera podido contestar mucho más. Pero al cabo de más de 50 años de batir mi cuerpo como si fuera a hacer mantequilla, de estirarlo y girarlo en todas direcciones y según todas las posibilidades, cosa que aún sigo haciendo, esto me ha dado… vosotros utilizáis la palabra intuición, que he desarrollado durante todos estos años. Pero no es sólo intuición: este conocimiento ha salido de mi propio cuerpo, de mí mismo, de mi propia inteligencia. Este conocimiento profundo me ha ido viniendo desde dentro a través de mi propia práctica. Como es un conocimiento experimental, las palabras son pocas y la profundidad está ahí.



En las clases terapéuticas es sorprendente ver cómo atiende personalmente todos los casos que hay en la sala (con ayuda de los asistentes) y la cantidad de soportes que ha inventado para poder enseñar la postura correcta a quien no puede practicarla de ninguna otra manera. ¿Cómo se le ocurrió su utilización?

El Hatha Yoga Pradipika dice que el yoga puede ser practicado por gente de todas las edades y también por quién esté débil o sufra cualquier tipo de enfermedad.

Las posibilidades de quienes padecían limitaciones físicas y enfermedades, algunas de ellas incurables, eran para mí un desafío muy, muy grande. ¿Cómo disminuir sus debilidades y limitaciones? ¿Cómo conseguir que pudieran practicar yoga? Tuve que empezar a pensar maneras y medios para conseguirlo y fui creando ciertas “autoayudas”. Así es como una a una las ideas me fueron viniendo. Experimentaba para ver si con la ayuda de soportes y otros elementos podía llegar a generar energía en la gente. Y tuve éxito. Así es como fui convirtiendo muchas cosas de uso cotidiano y doméstico en soportes: sillas, bancos, mantas… Pueden tener su utilidad habitual o pueden ser un instrumento especializado para la práctica del yoga.

Pero si se usan como una manera perezosa de practicar yoga, estás yendo definitivamente hacia una línea tamásica, que es también un estado del Ser pero sin luz. En cambio, el estado sattvico es un estado del Ser altamente cualificado. Por lo tanto, en la práctica general, los soportes son muy buenos y ayudan a mantener la postura largo tiempo, pero usadlos para poder aumentar la sensibilidad, no como una “residencia de descanso”.



La selección nacional india de cricket practica yoga. ¿Cuál es la incidencia del yoga en el deporte?

Los deportistas tienen que usar su energía durante la competición en periodos muy cortos de tiempo. El yoga puede no hacer aumentar la musculatura pero da resistencia a los tendones que son las raíces de los músculos y su fuente de nutrición. El yoga ayuda a rejuvenecer los tendones y almacena en ellos energía para usarla en el momento necesario.

Cuando los deportistas vienen, dicen por ejemplo, que son muy buenos con el lado derecho, pero muy malos con el izquierdo. Éstos son sus problemas. Antes os hablaba de alineamiento. Para los atletas y deportistas el alineamiento es importantísimo. En cada deporte hay ciertas partes del cuerpo que se desarrollan más que otras. Pero no están aisladas entre sí. El yoga enseña a utilizar los músculos muy activamente y con gran precisión, sin crear ninguna desviación entre un lado del cuerpo y otro. Cuando creamos los alineamientos correctos, se evitan las lesiones, aunque depende de cada atleta y su especialidad.

Por otra parte, dado que el ácido úrico se almacena en las articulaciones, éstas se vuelven rígidas y es cuando aparece la fatiga. La práctica del yoga, debido al máximo estiramiento y la máxima flexión que se realiza sobre los músculos y articulaciones, disuelve estos ácidos y evita la aparición del cansancio.

Para fortalecer y educar a los atletas en los movimientos correctos, estudiamos sus movimientos en nosotros mismos, para ver cuál es el efecto que su acción errónea produce en el cuerpo. Incluso si se toma solamente desde el ángulo físico, el yoga es un ejercicio básico para todos los demás, porque cuando lo practicamos tenemos acceso a todas las partes del cuerpo simultáneamente, mientras que en otras maneras de estar en forma o en otros ejercicios no se tiene en cuenta esta conciencia de interpenetración.

Aunque los atletas vengan, en general, para estar en buena forma física, la dimensión del yoga es espiritual, pero el Señor dice: “Si alguien viene a pedirte pan, no le des una piedra”. Si el yoga se aplica para su bienestar físico, para intentar que gane o para cuando está bajo de moral, esto no significa que el yoga sea solamente a nivel físico. Se tiene que dar según las necesidades de cada persona.



En la India hemos oído decir que los occidentales podremos practicar yoga, pero que para nosotros es muy difícil poder experimentar el yoga en su totalidad, que no podemos vivir en yoga. ¿Qué puede ayudar al practicante occidental? ¿Qué puede esperar el lector de esta entrevista si decide practicar yoga según su método?

¿Necesitáis comer? ¿Necesitáis dormir? Tanto da que sea en Oriente como en Occidente. ¿Podéis dejar de hacerlo? Si no necesitarais comer podríais decir que el yoga no sería necesario porque no habría toxinas en vuestro sistema. De la misma manera que estáis intelectual y técnicamente avanzados, deberíais saber que el cuerpo es también una máquina que necesita cuidados. Si tu coche no funciona lo llevas al mecánico. ¿No es obligación de cada individuo, ya sea en Oriente o en Occidente, lubricar su cuerpo de vez en cuando para que funcione sin ningún fallo? Y, a pesar de todos los servicios y comodidades de que disfrutáis en Occidente, aún tenéis la sensación de que algo falta para manteneros bien tanto física como mentalmente.

Si tomas un baño, limpias tu piel, pero ¿cómo limpias la sangre y las articulaciones? El yoga abastece y lubrifica el cuerpo interno, baña los órganos internos con un baño caliente de sangre que circula y genera calor en las articulaciones eliminando las toxinas. La práctica del yoga irriga copiosamente de sangre todas las células. Si haces Sirsasana hay una gran irrigación en el cerebro. Si es Setu Bandha Sarvangasana, en los riñones. Sarvangasana es la garganta y cuello. Con las posturas hacia atrás son los músculos de la columna los que reciben la sangre. Cada asana o postura lleva la salud hasta áreas donde incluso la ciencia médica actual no ha penetrado. La diferencia es que cuando practicas yoga estás utilizando la propia fuerza de voluntad para purificar y regenerar todo tu sistema interno y, por lo tanto, no dependes de ayudas externas. El yoga es salud real. Crea una positiva salud física, emocional e intelectual. Mientras que la medicina mantiene la vida, el yoga enseña a mantener la vida dinámicamente.

Por lo tanto, por favor, no utilicéis las palabras Oriente y Occidente y pensad en cómo el yoga puede incidir en la manera de vivir del ser humano que es altamente artificial hoy.



¿Desea añadir algo más para los practicantes de Occidente?

¡Otra vez la palabra Occidente! Como ya os he dicho el yoga es un proceso purificador. Especialmente para mis estudiantes es como cuidar la propia casa para que esté limpia, aireada y sana, sin grietas ni goteras y pueda conservarse muchos años.

La práctica del yoga mantiene muchos años la casa del alma, que es el cuerpo, para así poder ir a la búsqueda de la plenitud espiritual. •





1. Nota del transcriptor.- La aparición del texto, tanto en inglés (original) como en español, aparece en las siguiente bibliografía:

IYENGAR, B.K.S., Light on the Yoga Sutras of Patañjali, The Acquarian Press, London, 1993.

IYENGAR, B.K.S., Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali, Kairos, Barcelona, 2003.

2. Nota del transcriptor.- La aparición del texto, tanto en inglés (original) como en español, aparece en las siguiente bibliografía:

IYENGAR, B.K.S., Light on Yoga, George Allen & Unwin, Great Britain, 1966.

IYENGAR, B.K.S., Luz sobre el Yoga, Kairos, Barcelona, 2005.

IYENGAR, B.K.S., Light on Pranayama, George Allen & Unwin, Great Britain, 1981.

IYENGAR, B.K.S., Luz sobre el Pranayama, Kairos, Barcelona, 1997.

3. B.K.S. Iyengar se refiere a una técnica practicada en ciertas escuelas de yoga que consiste en fijar la mirada y la atención en la llama de una vela.


La transcripción de esta entrevista ha sido efectuada por Marco Aguilar ( http://apuntesyogaiyengar.blogspot.com.es/ ), practicante mexicano de Yoga Iyengar, quien me la ha cedido amablemente para publicarla en este blog.



jueves, 1 de marzo de 2012

EL YOGA Y LA MEDICINA MODERNA


El Dr. Manoj Naik es un médico que practica en Pune (India) y que también estudia yoga en el Instituto(1). La entrevista transcrita a continuación fue concedida a la Televisión Francesa.

¿Cómo empezó a practicar yoga?
Un profesor Senior que también es compañero mío me introdujo en la materia. Me dijo que debía practicar yoga para poder beneficiarme a todos los niveles. Al principio fui escéptico y le dije que regularmente hacía natación, salía a correr, etc., y que no necesitaba ninguna otra modalidad de ejercicio. Francamente, seis años atrás ni había oído hablar del Instituto. Empecé a practicar yoga debido a la insistencia de mi compañero de trabajo.

¿Cuáles son los beneficios que ha experimentado?
Los resultados han sido sorprendentes. Había hecho ejercicio con anterioridad pero ningún ejercicio produce la sensación de contento, ni de profunda relajación que se experimenta después de practicar asanas. Al inicio, los beneficios fueron más físicos, aparentemente relacionados con la flexibilidad, etc. Pero ahora estoy experimentando los beneficios mentales de las asanas. Practicar con regularidad me está ayudando mucho, especialmente a sobrellevar los horarios irregulares de mi trabajo de médico y el estrés de las urgencias médicas. He llegado al punto de no querer saltarme ninguna práctica, y si lo hago, me siento incómodo.

¿Diría que el yoga es una forma de ejercicio?
Puede parecer un ejercicio a ojos de un principiante, pero es una filosofía, es una forma de vida. La locura moderna por el fitness lo proyecta a menudo como un simple ejercicio. De hecho, ésta es una de las razones por la que numerosas personas dicen que las asanas son físicas.

¿Cuál es la diferencia entre el yoga y otras formas de ejercicio?
Comparemos, en primer lugar, los aspectos físicos. En otras formas de ejercicio existe una limitación de movimientos a unas pocas articulaciones. Por ejemplo, correr requiere la implicación predominante de piernas y brazos; lo mismo referente a la natación. En las asanas, todas las articulaciones del cuerpo se usan para alargarlo e incrementan su movilidad.

En otras formas de ejercicio, el efecto sobre el cuerpo orgánico (órganos abdominales y torácicos) son parciales. Las asanas tienen un enorme impacto en estos órganos. Los órganos no se ejercitan corriendo, ni levantando pesas, ni haciendo bicicleta. Pensad en una torsión, p.e. en Bharadvajasana (efectuada correctamente), se ejercitan los órganos abdominales superiores (hígado/bazo/estómago). En Marychyasana/Ardha Matsyendrasana se ejercitan los órganos de la parte media del abdomen  (intestinos/riñones). En Pasasana/Paripurna Matsyendrasana se ejercitan los órganos de la parte baja del abdomen (órganos pélvicos/colon). De hecho, en cada asana existe algún tipo de trabajo orgánico.

Bharadvajasana I

El mejor efecto de las asanas es sobre la mente. Para realizar una postura con corrección hay que utilizar intensamente tanto la mente como otras facultades mentales. Las asanas y el pranayama son más que un mero ejercicio mental. Su efecto mental incluye estabilidad, reducción de la ansiedad, no depresión, no nerviosismo y desarrollo de la paciencia y perseverancia. Con las modificaciones adecuadas, todas las personas, desde las más jóvenes a las más viejas pueden hacer asanas.

¿Cuáles son los fundamentos del yoga terapéutico?

La respuesta está en los Yogasutras, cuando dicen: "Sthira sukham asanam" (2).
En todas las asanas debe haber estabilidad y se debe experimentar gozo y sensaciones placenteras en todas las partes del cuerpo y en la mente. De este modo, si se posiciona correctamente un área enferma en un asana habrá recuperación. Algunas asanas tienen efectos muy potentes en determinadas partes del cuerpo. P.e, las torsiones, las posturas de pie, Urdhva Prasarita Padasana, se usan para aliviar problemas de espalda o de rodillas. Para ello, se efectúan modificaciones sobre las posturas clásicas de manera que la parte enferma se coloca en "asana-sthiti" – y solo así el paciente obtiene cura.

Marichyasana III
¿Ha estudiado esto en la facultad de medicina? ¿Están los médicos al corriente de los efectos terapéuticos del yoga?
No tenemos yoga en el programa curricular de los estudios de medicina. Hoy en día algunos médicos practican yoga pero la mayoría no están al corriente de sus beneficios. La información les llega a través de pacientes que se tratan con medicina alopática y hacen yoga.

¿Aceptan los médicos el rol del yoga en los tratamientos?
Hoy en día, el yoga es aceptado como una alternativa a la medicina pero la respuesta está en combinarlos. Algunos se ríen de esta idea, otros recomiendan a sus pacientes proseguir con la práctica, otros hacen sugerencias extrañas como no practicar Sirsasana etc., y hacer solo Savasana o Surya Namaskara etc.

¿Y cómo es esto?
La medicina tiene como fundamento la demostración objetiva de hechos, por lo que, en mi opinión, ponemos trabas y tenemos la tendencia a pensar solo en términos de estudios científicos objetivos o de investigaciones objetivas. Todas las demás ramas son tratadas escépticamente. El yoga es una ciencia totalmente subjetiva. Los practicantes experimentan estas experiencias subjetivas solamente a través de la práctica de asana y de pranayama. Así que, hasta que los médicos no se pongan a practicar, no serán capaces de experimentar o de entender los beneficios del yoga.
Pasasana

La documentación objetiva es difícil. Una resonancia magnética se puede hacer solo si el paciente está tumbado; no se puede hacer si el paciente está sentado. Aún siendo un experto en la manipulación del escáner el radiólogo tendrá dificultades en interpretarlo. La anatomía functional se tiene que experimentar. No se puede documentar.
Muy pocos médicos tienen escasos conocimientos acerca asana/pranayama y cuando algunos pacientes les preguntan sobre el tema, deberían de contestar humildemente que no tienen ningún conocimiento sobre ello y que no pueden dar ninguna opinión o hacer recomendaciones.

¿Cómo llegó Vd. a aceptar que el yoga es una ciencia terapéutica?
 Voy a contar una anécdota que provocó este cambio en mi. Hace dos o tres años, cuando estaba hablando con Guruji, se quedó mirando mi mano derecha y dijo: ¡Hey, tu mano derecha tiene problemas!” Contesté: "No". Entonces, señaló que los músculos de mi antebrazo derecho eran más gruesos que los del izquierdo. Movilizó mi mano y dijo: “Tu omóplato derecho tiene espondilosis.” Permanecí en silencio pero pensé “¿Cómo voy a tener espondilosis? Puedo hacer todos los movimientos y mover mi cuello sin dolor, etc.” Pedí también la opinión a uno de mis compañeros que es cirujano especialista en ortopedia. Me dijo que mi mano era normal y que mi lado derecho, al ser dominante, estaba mejor hecho.
Pero ahora me he dado cuenta de que Guruji estaba en lo cierto. Puedo observar movimientos defectuosos en el lado derecho comparándolos con los del hombro izquierdo en Parsvottanasana y en Gomukhasana. Ocasionalmente, me duelen el deltoides, el brazo y el antebrazo derechos.
Gomukhasana

Si me tomo una radiografía ahora, todo saldrá normal, pero si no trabajo en este problema, mi estado progresará hacia una espondilosis dentro de 10-20 años. Ahora logro entender algo. El yoga es un diagnóstico y a la vez es terapéutico. La asimetría que observamos entre las dos partes del cuerpo, p.e, entre los hombros, nos da información sobre enfermedades que pueden desarrollarse.  Debemos aprendender a escanear el cuerpo entero con la mente cuando estamos haciendo una postura para detectar cualquier irregularidad (diagnóstico yóguico). En el yoga terapéutico se usa la parte más sana del cuerpo como guía para ayudar a reposicionar la parte del cuerpo enferma hasta que el dolor y la incomodidad desaparecen y reaparecen sensaciones saludables. Parsvottanasana etc. pueden usarse como diagnóstico o como cura en problemas de hombros y cuello.
Parsvottanasana

¿Qué aspectos médicos ha aprendido practicando Yoga Iyengar?
La anécdota anterior hizo que me sorprendiera de lo poco que sabía de mi propio cuerpo aún siendo médico. ¿Cómo pudo Guruji diagnosticar el problema a simple vista? ¿Por qué un especialista en ortopedia no lo pudo diagnosticar? Éste fue el momento en que mi ego médico se sintió humillado.
A raíz de esto empecé a participar como asistente y observador en las clases terapéuticas (3). Empecé observando diferentes pacientes con diferentes enfermedades; en estas clases trataban: problemas cardiacos, espondilosis, hernias discales, diabetes, problemas de rodilla, problemas de cadera, hipertensión, obteniendo alivio.
Pero yo no tenía ninguna pista sobre el mecanismo de acción. Me di cuenta entonces de que los requisitos previos para la comprensión de los efectos médicos de las asanas son mucha práctica personal y la evaluación subjetiva estos efectos de las asanas en varias áreas.
Debo de admitir que aunque llevo seis años practicando, mi conocimiento subjetivo es pobre. Aprender es un proceso muy lento. Me pregunto cuánto esfuerzo le ha tomado a  Guruji adquirir tal conocimiento objetivo sobre terapìa. Es sorprendente. No suele preguntar a muchos pacientes de qué padecen. Un simple vistazo a la postura de la persona cuando está de pie o caminando es suficiente para que pueda diagnosticar la enfermedad del paciente.

¿Cuál es la similitud entre el yoga y la medicina?
Los dos ayudan o alivian el sufrimiento de la humanidad. Pero el yoga es por excelencia una medicina preventiva. LO QUE define la salud como no solo la ausencia de enfermedad sino como el completo bienestar social, físico y mental. La medicina no tiene repuesta para el bienestar físico, mental o social del individuo.
Estos conceptos están muy bien impregnados del  Astanga Yoga. El bienestar mental personal es los niyamas - saucha, santosa, tapas, svadhyaya, Isvarapranidhana. El bienestar social es los yamas - ahimsa, satya, asteya, brahmacharya, and aparigrahah. La medicina es como detectar un fuego una vez que se ha prendido. Los principios del yoga son medidas de seguridad para prevenir un fuego. Si se utilizan de manera apropiada,  sus roles podrían ser complementarios.

¿Le ha ayudado asistir en las clases terapéuticas?
Sí.  Aunque la medicina es una ciencia objetiva, mantiene muchos mitos que se han de desbancar por completo. Por ejemplo, en los casos de hernias discales, los doctores recomiendan que el paciente evite flexionarse hacia adelante. Pero, aquí se puede comprobar que las asanas hacia delante cuando se hacen correctamente aportan un gran alivio a la espalda. Mi esposa tiene tres prolapsos discales según la resonancia magnética y ella consigue mucho alivio.
Otro mito es que no se debe de practicar Sirsasana después de los 60 años o si has tenido una embolia,  etc. Pero Guruji a la edad de 82 años hace todas las asanas invertidas. Hay un paciente de más de 65 años que tuvo una embolia. Guruji le enseña Sirsasana después de hacerle hacer las preparaciones adecuadas.
Sirsasana I

El principio médico es “no hagas daño” incluso si no puedes ayudar al paciente a superarse, no hagas daño. De este modo, aconsejas al paciente afectado por un problema de rodilla que no suba escaleras, o le pides que no se flexione si tiene problemas de espalda o le aconsejas que se quede en la cama descansando durante un periodo determinado.  
Guruji recomienda otro principio. ¿Puedes ayudar al paciente a hacer más sin ningún daño? De hecho, éste es el principio del Yoga Iyengar terapéutico.  

¿De qué manera ha ayudado el yoga a su esposa?
Ha tenido episodios de crisis por prolapso discal agudo que la han obligado a permanecer en cama durante más de ocho días cada vez. Incluso las más leves tareas domésticas le provocaban dolores crónicos. Ahora, después de haber asistido durante seis meses a las clases terapéuticas, ha aumentado sus posiblidades de movimientos de espalda y ya no siente dolor prácticamente. Ella es cirujana general y ha entendido muy probablemente la importancia del yoga en la cirugía preventiva.  

¿En qué tipo de enfermedad puede ser de ayuda el yoga?
Las clases terapéuticas tienen pacientes con diferentes tipos de problemas. En la investigación yóguica, nuestro cuerpo es nuestro propio laboratorio mientras que la mente es el investigador y el analista; cada nuevo movimiento o acción que proporcionan un alivio son las pastillas o las inyecciones. Asi que, si tenéis un paciente con un problema particular, tenéis que buscar primero en vuestro propio cuerpo la pastilla adecuada (asana) y aplicarla suavemente al paciente.

(1). El instituto al que se refiere es el RIMYI (Ramamani Iyengar Memorial Yoga Institute) fundado y dirigido por Guruji B.K.S. Iyengar.
(2). Yogasutra II.46: "Asana es firmeza corporal perfecta, estabilidad de inteligencia y benevolencia de espíritu".

(3). Ver: http://agnesperez.blogspot.com/2011/11/clase-terapeutica-en-el-ramamani.html

ENTREVISTA AL Dr Manoj Naik.
TRADUCCIÓN: Agnès Pérez.
Las notas 1 y 2 y el enlace al video han sido añadidos por la traductora.
FOTOS: Luz sobre el yoga de B.K.S. IYENGAR.



sábado, 11 de febrero de 2012

SI TODO EL MUNDO PRACTICARA YOGA, LAS FARMACIAS TENDRÍAN QUE CERRAR



B.K,S. Iyengar nació en 1918 al sur de la India y como tenía una salud precaria inició la práctica del yoga a los 16 años con el fin de mejorarla. Su cuñado, el famoso yogui Krischnamachar, fue su gurú. Desde 1937 vive consagrado al yoga en Pune, donde ha instruido a personajes tan destacados como el filósofo Krishnamurti y el violinista Yehudi Menuhin. Su método de yoga, del que existen unas 200 escuelas, es el más conocido en Occidente.

Bellur Krishnamachar Sundaraya Iyengar habla con pasión y ríe con ganas; se nota que disfruta de su ya larga vida. Pronto cumplirá los ochenta* pero sigue practicando a diario sus posturas o asanas. Y cuando algo va mal, como quien toma un frasco del botiquín, entonces se receta determinados ejercicios.
A su alrededor se congregan los alumnos del madrileño Centro de Yoga Iyengar. Le han recibido pronunciando la letra om, que a coro adquiere el prolongado sonido de una trompa tibetana. Por lo demás, a excepción del pequeño altar presidido por la figura del dios mono Hanumán que se halla en un rincón, la sala se parece a un gimnasio: en ella hay espalderas, potro, cuerdas... No en balde el método que imparte Iyengar, uno de los gurús –maestros– que más ha contribuido a la difusión del yoga en el mundo de Occidente, se basa en el esfuerzo físico.

¿Podemos considerar el yoga como un deporte?
–No. Los atletas no usan su cuerpo al cien por cien. Dependiendo de cada deporte, se desarrollan más unas partes del cuerpo que otras. En yoga, en cambio, se atiende a todas las áreas del cuerpo. Esta actividad no hace que aumente la musculatura, pero sí enseña a utilizar los músculos de una forma activa. Además, en la práctica normal del deporte, siempre se acumula el ácido úrico en la articulaciones produciendo fatiga y dolores tanto en los músculos como en las articulaciones. El yoga mejora la circulación, por lo que se elimina el ácido úrico. Por eso los atletas que lo practican no experimentan fatiga, sino que les acelera y les prepara para jugar con más energía y entusiasmo.

¿Podría entenderse, entonces, como una forma de culturismo?
–Lo que yo hago se llama Hatha Yoga, el yoga de la voluntad. No se trata de eso que algunos llaman yoga del poder, en el que sus practicantes aparecen en las fotos mostrando cuerpos hercúleos.Yo hago lo mismo que ellos y, sin embargo, no tengo el cuerpo hercúleo. Porque no se trata de mostrar potencia o atractivo sexual. Incluso en las posturas más difíciles, yo muestro elegancia en cada una de las fibras de mi cuerpo, sin ninguna tensión. Esto es yoga.
Instruido por el famoso yogui T. Krishnamachar, B.K.S. Iyengar empezó a enseñar yoga a los dieciocho años. Desde entonces su método se imparte en más de doscientas ciudades de todo el mundo. En 1991 recibió el Padma Sri Award, la mayor distinción civil otorgada por el presidente de la India, en reconocimiento a su labor.

¿Qué es lo que buscan sus discípulos cuando acuden a usted?
–El 99 por 100, incluso los que dicen estar interesados en los aspectos espirituales del yoga, vienen en realidad porque les duele el estómago, porque no pueden dormir o porque tienen una inflamación en el oído. ¿Por qué acudió a mí Krishnamurti, uno de los filósofos más famosos del siglo XX? Porque tenía un montón de problemas. La gente que pretende mejorar su vida espiritual tiene que volver a nivel del cuerpo para tener éste sano. El cuerpo es el vehículo del espíritu. Por eso yo enseño a intelectuales, deportistas, políticos y, por supuesto, también a médicos.
Una vez que el alumno ha sanado, le preguntamos: “¿qué más quieres?”. Quizá ya esté satisfecho, pero si desea algo más, con la práctica del yoga también puede alcanzar la felicidad espiritual. Eso depende de cada uno. El yoga es muy democrático, está hecho a la medida de la persona que lo ejercita.

¿Si el yoga no es una gimnasia, se puede equiparar entonces a una religión?
–La práctica del yoga es una guía educativa que conduce a un nivel superior. El yoga es la unión del cuerpo y la mente. Cuando se realiza correctamente un asana, desaparecen las dualidades cuerpo/mente y mente/espíritu. El cuerpo se convierte en vehículo espiritual. Los asanas y el pranayama –el control de la respiración– ayudan a descorrer el velo para que el intelecto consiga ver con total claridad. Son los medios que favorecen el progreso de cada individuo hacia la evolución.

¿A su juicio, la práctica del yoga es compatible con el modo de vida occidental, donde tradicionalmente el cuerpo y el espíritu han estado tan alejados?
–Todos los hombres y mujeres del mundo desean las mismas cosas: ser felices, estar sanos, mejorar su vida... A partir de esta consideración, el yoga no se puede dividir en oriental y occidental. Es una ciencia oriental por la simple razón de que los orientales empezaron a trabajar en este campo en una época en la que la gente no podía comunicarse como en la actualidad. Ahora precisamente la práctica del yoga está adquiriendo un renovado interés en Occidente. La sociedad actual se ha vuelto enormemente competitiva y los nervios no pueden aguantar tanta presión. En estas condiciones resulta difícil mantener una vida equilibrada. La práctica del yoga fortalece el sistema nervioso y mantiene el cuerpo sano en medio de todas las tensiones.

¿La práctica del yoga implica mantener una vida de ascetismo?
–No estoy diciendo que haya que vivir precariamente. Las necesidades cambian con los tiempos. No es lo mismo vivir retirado que hacerlo en una sociedad competitiva como la actual. Cada uno debe saber analizar sus necesidades y comprender dónde termina la necesidad y dónde empieza el deseo. Yo no hablo de renunciar, sino de seguir a la conciencia.

¿Y qué relación tiene la alimentación con el yoga?
–La comida es el constructor de la mente. Yo tomo realmente lo mínimo. No soy un fanático de la comida, como tampoco lo soy del yoga, aunque sí un practicante disciplinado. Mi yoga está hecho para el hombre común. Mi consejo es que os dejéis guiar por el propio cuerpo. Si al poner la comida en la mesa la boca se os llena de saliva, la alimentación es correcta. Lo que crea la enfermedad es comer cuando vuestra lengua no segrega saliva.

Antes los yoguis se colgaban cabeza abajo y sus posturas parecían propias de un contorsionista. ¿Es que los hindúes tienen una anatomía distinta a la nuestra?
–El yoga es una cultura universal. Sentarse en posición de loto es más fácil para los hindúes, no porque sean más flexibles, sino porque se pasan la vida sentados en el suelo. El yoga está hecho para todos. En el momento en que dices que eres occidental u oriental, eres víctima del malestar de Oriente y Occidente, o sea, imaginas que te falta algo. Hay que hacer yoga por el gusto de hacerlo y disfrutar de sus beneficios.

¿Cómo se inició en él?
–Vengo de una familia realmente pobre. Con 14 años enfermé de tuberculosis. No había medicinas para curarla y mi hermana me propuso que hiciera unos asanas con el que luego fue mi gurú. Subsistía casi exclusivamente del agua del grifo y de la práctica del yoga. Al cabo de cinco años me había curado completamente. Desde entonces, ésta ha sido mi forma de vida. Hoy, con casi 80 años, hago lo mismo que a los 60. ¿No es un milagro a mi edad? Si todo el mundo practicara yoga, las farmacias tendrían que cerrar.

Su último libro Luz sobre el Pranayama, que acaba de ser traducido al español, es la continuación de unas enseñanzas escritas en sánscrito hace más de 2.000 años. Puede parecer raro que un saber tan antiguo todavía siga vigente. Sin embargo, para Yehudi Menuhin, autor de la introducción, el yoga completa la ecuación materia y energía de Einstein y la traslada al ser humano.

¿Cuál es el auténtico papel del gurú?
–El de guía, nada más. Pero distinto al profesor que imparte una disciplina académica. El maestro de yoga tiene que ser su propio crítico, porque el arte del yoga es completamente subjetivo y práctico. Tiene que conocer los problemas y dificultades de sus alumnos y, a partir de ahí, protegerles, ayudarles a liberarse de ellos y conducirles delicadamente al nivel que el gurú ha alcanzado.

¿Y qué sucede cuando el alumno no alcanza a practicar correctamente el yoga?
–¿Podéis todos convertiros en Picasso o en Pau Casals? Yo lo enseño pero, si no lo consigues, ¿por qué vas a preocuparte?

Y antes de despedirnos, B.K.S. Iyengar, con una amplia sonrisa, me enseña un reloj con esta dedicatoria: “A mi mejor profesor de violín. Yehudi Menuhin”


*Esta entrevista fue publicada en febrero de 1998, en el número 201 de MUY Interesante
Fuente: http://www.muyinteresante.es/bks-iyengar